Emprendedor con coraje, visión y capacidad

Ya en su temprana infancia, Dietmar Harting deseaba "ser un jefe". Y consiguió convertirse en un auténtico jefe. Durante prácticamente cinco décadas, Dietmar Harting dirigió la empresa fundada por sus padres en 1945, en la actualidad HARTING Stiftung & Co. KG, y transformó la PYME familiar en un exitoso actor global en su mercado durante su era. El 15 de septiembre, el director sénior del Grupo Tecnológico con sede en Espelkamp -quien ha recibido numerosos honores y reconocimientos, sin olvidar su extraordinario compromiso en importantes asociaciones sectoriales y organizaciones de normalización- celebra su 80 cumpleaños.

Berlinés de nacimiento, nunca imaginó inicialmente que desarrollaría su carrera profesional en la empresa de alta tecnología de sus padres. El hijo mayor de Wilhelm y Marie Harting estaba mucho más fascinado por la historia y la arqueología que por la economía y la tecnología. No obstante, el padre de Harting desbarató todos los planes de su hijo. Dietmar tuvo que optar inicialmente por la ingeniería eléctrica, pero finalmente concluyó sus estudios en administración de empresas después de que su hermano Jürgen, dos años menor que él, comenzara a estudiar tecnología. En 1967, cinco años después del prematuro fallecimiento del fundador de la empresa, se incorporó con veintisiete años de edad al negocio familiar, que en ese momento alcanzaba unos ingresos de aproximadamente 29 millones de marcos alemanes y contaba con una plantilla ligeramente inferior a 1.000 empleados. Harting asumió inicialmente el timón de la empresa emergente junto con su madre y hermano (fallecido posteriormente en 1973), y la dirigió desde 1987 junto con su esposa Margrit.

Esta fue una era de cambio constante, grandes decisiones y desarrollos impresionantes. HARTING se concentró en la tecnología de conexión después de despedirse de los productos de las primeras décadas de la empresa, por ejemplo, planchas para gofres, placas de cocina y bombillas de bajo consumo, equipos médicos y sistemas eléctricos para automoción, jukebox y tocadiscos portátiles. Con la marca Han®, que ya había patentado en 1956, la empresa había establecido una norma de referencia que aún se mantiene vigente. Además de conectores industriales, HARTING consiguió también una posición de liderazgo como fabricante de máquinas expendedoras de tabaco para uso en interior y exterior.

La inauguración de una filial en París en 1979 representó un paso crucial y anunció el inicio de la internacionalización de la empresa. "Me sentía inseguro y con dudas", admitió Harting posteriormente. No obstante, este coraje estratégico se vio recompensado y resultó decisivo para conquistar mercados importantes y para el desarrollo de nuevas áreas de negocio. Se abrieron oficinas de ventas en Europa, América y Asia en rápida sucesión, así como los primeros centros de producción en Suiza y Gran Bretaña. La participación del mercado internacional en las ventas se duplicó del 30 por ciento (1981) hasta prácticamente el 60 por ciento en 1999, alcanzando aproximadamente el 70 por ciento en el ejercicio fiscal 2017/2018. HARTING se transformó en un grupo tecnológico internacional y, con su red global de empresas de desarrollo, producción y ventas, se encontraba claramente en la senda de conseguir su objetivo declarado de convertirse en una "empresa global".

Más allá de las fronteras de la región y del país, Harting fue conocido como presidente de organizaciones y comités alemanes e internacionales. En 1998, se convirtió en el primer responsable de una pequeña y mediana empresa que presidió la influyente Asociación central alemana de la Industria Electrotécnica y Electrónica (ZVEI) y logró estabilizar la asociación después de la turbulencia provocada por la fundación de Bitkom.  Después de su marcha en 2004, la ZVEI le nombró presidente honorario con carácter vitalicio. Ese mismo año, Harting se convirtió en miembro del comité de la Federación Alemana de Industrias (BDI), y de 2003 a 2009 dirigió el Instituto Alemán para la Estandarización (DIN), que le agradeció su trabajo concediéndole el Anillo de Honor de DIN. Los Cancilleres Federales Helmut Kohl, Gerhard Schröder y Angela Merkel designaron a la empresa con sede en Espelkamp para el "Consejo de Investigación, tecnología e Innovación" y la iniciativa "Socios para la innovación”. En el ámbito internacional, "Mr. Standardisation” -como le proclamó el antiguo Comisario Europeo Günter Verheugen- dirigió la Asociación Europea de Fabricantes de Componentes Electrónicos (EECA) y el Comité Europeo de Normalización Electrotécnica (CENELEC).

En 2009, la Leibniz Universität Hannover concedió a Dietmar Harting un doctorado honorífico por su extraordinario compromiso como emprendedor y patrocinador de la ciencia y la tecnología en asociaciones y organizaciones. En 2008, fue condecorado con la Medalla de Oro Honorífica de la Feria Comercial por sus numerosos años de servicio en Deutsche Messe AG, que incluyó 12 años como presidente adjunto del Consejo de Supervisión. HARTING ha figurado entre los expositores en HANNOVER MESSE desde la inauguración de la feria comercial en 1947. En 2009, el municipio de Espelkamp, ​​sede central del Grupo Tecnológico, otorgó la ciudadanía de honor a Dietmar y Margrit Harting. En 2009, la pareja recibió la Cruz Federal al Mérito de Primera Clase.

En 2015, su hijo Philip, nieto del fundador de la empresa, se convirtió en la tercera generación en la presidencia del Consejo, que también incluye a sus padres, su hermana Maresa Harting-Hertz y tres gestores ajenos a la empresa. Dietmar Harting transfirió con éxito una obra impresionante a su sucesor.. HARTING es uno de los proveedores líderes mundiales de tecnología de interconexión industrial, un pionero y socio de Industria 4.0. Sus productos innovadores, soluciones y servicios personalizados, especialmente en los ámbitos de automatización, robótica, transporte, digitalización e interconexión de máquinas con la Nube, la sitúan entre las mejores empresas en la industria. En movilidad eléctrica, la empresa es un proveedor automovilístico con su cartera de productos de tecnología de carga, apoya la transición energética con su gama de turbinas eólicas y servicios, y se ha posicionado en el sector del comercio minorista con la creación de cajeros.

Para Dietmar Harting, los principios de la acción empresarial, y requisitos previos para el éxito económico, se basan en: política empresarial sólida, pensamiento estratégico, una alta disposición hacia la innovación, calidad absoluta como norma superior y responsabilidad social. Esto mismo puede aplicarse a la región natal de la empresa familiar, donde el celebrante del cumpleaños ha obtenido grandes méritos, entre los que destaca el apoyo a deportes populares y profesionales, la promoción del trabajo juvenil y la construcción de instalaciones deportivas.

Después de dejar su cargo de presidente del Consejo y la dirección operativa de la empresa, Dietmar Harting –una persona siempre con los pies en la tierra y modesta, aunque también infatigable una vez jubilado– ha dedicado sus energías a las nuevas tecnologías y a otras cuestiones de futuro. Además de la historia y la arqueología, la tecnología, junto con sus perspectivas y potencial, se ha convertido en su gran –incluso mayor– pasión, y Dietmar Harting ha tenido muy presente la visión de HARTING formulada en 1996: "Deseamos conformar el futuro con tecnologías para las personas".

No solo es un emprendedor de start-up con una empresa de software en Berlín, sino que además se compromete de manera apasionada con la agricultura sostenible y la generación de energías renovables en su granja en la vecina Uchte. Dietmar Harting se consagró a la reconciliación entre la ecología y la industria desde hace muchos años, y este pensamiento se ha reflejado en el enfoque constante del Grupo Tecnológico HARTING en las energías alternativas, como socio fundador de la Asociación de Empresas a favor de la Protección del Clima, y en la insistencia por lograr una producción con energías completamente libres de emisiones de Co². El 25 por ciento de esta energía proviene de su propia planta de biometano en Uchte.

Su preocupación por el futuro se evidencia también en su dedicación como apasionado abuelo a sus ocho nietos. Ya se trate de adivinanzas, rompecabezas o juegos –con su referencia técnica– su lema es "¡atrévete a hacerlo!"