La conectividad es la espina dorsal del diseño de equipos semiconductores porque permite una comunicación fluida entre sensores, actuadores, sistemas de control y redes de datos. Un ejemplo: cada herramienta puede tener cientos -o incluso miles- de conexiones eléctricas para alimentación, datos y señales.
Una conectividad deficiente puede provocar la degradación de la señal, interrupciones de los procesos y costosos tiempos de inactividad.
Las herramientas y equipos avanzados exigen soluciones de conectividad modulares, escalables y fiables que soporten la supervisión en tiempo real, el mantenimiento predictivo y la integración con los sistemas de automatización de la fábrica.
Tanto si se trata de transmitir datos a alta velocidad desde herramientas de inspección como de alimentar brazos robóticos en la manipulación de obleas, una conectividad robusta es esencial para mantener la producción, el rendimiento y la calidad en todo el proceso de fabricación.