La automatización se une a la autonomía
Andreas Huhmann
Posición: Consultor estratégico
- Departamento: C+N Strategy
- Empresa: HARTING Stiftung & Co. KG
Dr. Stephan Middelkamp
Posición: General Manager Quality & Technologies
- Departamento: SSU QT
- Empresa: HARTING Stiftung & Co. KG
Durante décadas, la automatización ha figurado como una de las piedras angulares de la producción industrial. Los factores de éxito de la automatización clásica son los siguientes: procesos basados en reglas, estructuras rígidas, buses de campo, lógica PLC y reacciones preprogramadas con precisión, lo que permite una optimización determinista de los procesos. Cuando se trata del futuro, esta idea se queda algo corta. Porque la automatización no se queda quieta, es más, cambia fundamentalmente.
El núcleo del debate no es si la automatización sigue estando al día. Todo lo contrario: La automatización es intemporal, pero repensar su diseño es ahora lo más importante. Los sistemas de producción modernos se enfrentan a retos que ya no pueden superarse sólo con procesos fijos y rígidos. Las funciones autónomas, el aprendizaje situacional y las decisiones adaptativas conformarán y determinarán lo que se necesita en el futuro. De este modo, la autonomía se está convirtiendo en el componente decisivo de la automatización que impulsa su extensión.
Automatización al encuentro de la autonomía
La integración de los principios autónomos en los procesos industriales tradicionales exige cambios a varios niveles. Los principios basados en reglas -un requisito básico del control industrial- deben combinarse con tecnologías capaces de tomar decisiones situacionales. La digitalización está irrumpiendo con fuerza en la automatización: Los procesos de IA, las salas de datos, los modelos semánticos y los gemelos digitales forman la base de sistemas que ya no sólo reaccionan, sino que actúan.
Los impulsos de la investigación -como el modelo de arquitectura desarrollado por el DFKI (German Reasearch Center for Artificial Intelligence) para los futuros sistemas de automatización- demuestran cómo podrán interactuar los agentes de software autónomos y las imágenes digitales. Esto pone claramente de manifiesto que, en el futuro, la automatización debe entenderse menos como una construcción rígida y más como una interacción viva entre datos, sistemas de toma de decisiones y módulos flexibles.
La autonomía no sustituye a la automatización convencional, sino que es mucho más su desarrollo lógico.
La All Electric Society como marco sistémico
La All Electric Society constituye el sistema que se contempla de forma holística en el contexto de la sostenibilidad. La electrificación, la digitalización y la automatización están convergiendo para formar un sistema global integrado. Energía, movilidad, creación de valor industrial: la necesidad de sistemas autónomos y basados en datos está surgiendo en todas partes. En consecuencia, la automatización se está volviendo intersectorial, en red y basada en software.
El gemelo digital representará un elemento central, ya que permite cartografiar digitalmente los activos a lo largo de todo su ciclo de vida y, por tanto, automatizarlos y gestionarlos de forma autónoma. En el futuro, esto implicará también a componentes a los que antes se asignaba un papel puramente pasivo. Los conectores, por ejemplo, pueden recurrir a conceptos como
Conectándole a la
Por qué es relevante el autómata de ajedrez del siglo XVIII
La discusión sobre la autonomía en la automatización industrial conduce sorprendentemente a un ejemplo histórico: el autómata de ajedrez de 1769 (conocido como El Turco Mecánico, o El Jugador de Ajedrez Autómata).
La automatización siempre ha sido un intento de construir algo que actúe de forma independiente. El desarrollador original de la máquina de ajedrez también siguió exactamente este sueño de la humanidad. Su objetivo: un sistema que pueda reaccionar de forma situacional a movimientos que no se pueden predecir.
Lo que entonces no era mecánicamente posible, ahora lo es gracias a la IA y a la digitalización en modelos de arquitectura en red. Y el paralelismo reside precisamente ahí:
La autonomía se crea introduciendo inteligencia en las arquitecturas, antes en forma de aportación y presencia humanas, hoy en forma de inteligencia artificial.
Esto hace tangible una idea centenaria: La automatización ya no consiste sólo en seguir reglas, sino en comprender el contexto, aprender y tomar decisiones. La autonomía no es, por tanto, un alejamiento de la automatización, sino que representa su siguiente paso lógico.
En consecuencia, la automatización se está convirtiendo en la tecnología básica de un futuro electrificado, digitalizado y sostenible. Aunque sigue siendo indispensable, es necesario seguir reflexionando. No es el pasado de la automatización lo que determina su importancia, sino su capacidad para renovarse continuamente. Este número de tec.news describe precisamente esta transformación: Cómo la automatización está saliendo de la lógica rígida del pasado y evolucionando hacia la base dinámica, inteligente y autónoma de la All Electric Society.
El autómata ajedrecista de 1769: innovación conceptual en lugar de fraude.
Hoy en día, el Jugador de Ajedrez Autómata de 1769 se considera a menudo un truco técnico o incluso una especie de engaño o estafa. Pero esta visión distorsiona lo que realmente se trataba entonces: Fue uno de los primeros intentos serios de desarrollar un autómata autónomo.
El diseñador quería crear un sistema que
actúa de forma independiente,
reacciona a los movimientos situacionales y
toma decisiones flexibles e inteligentes.
De este modo, la máquina de ajedrez retomó una idea que volvemos a encontrar hoy en día: La automatización necesita inteligencia si quiere ir más allá de los procesos rígidos. Lo que no podía realizarse mecánicamente era compensado internamente por la inteligencia humana, un principio que puede trasladarse con sorprendente precisión a las actuales arquitecturas de IA.
Hoy en día, ya no tenemos que poner a un ser humano en una máquina automatizada. La electrificación, la digitalización y la IA permiten implementar funciones autónomas de forma artificial, lo que demuestra lo visionario que era realmente el planteamiento de 1769.
Conectividad Instancia Shell (CIS)
El Connectivity Instance Shell (CIS) convierte los conectores convencionales en activos digitales basados en su estado. Complementa el SAA de tipo estático con datos reales de utilización y carga, mediante sensores integrados, por ejemplo. Esto significa que los conectores pueden integrarse en conceptos de gemelos digitales y soportar arquitecturas de automatización autónomas, transparentes y más robustas.